El sacerdote Ernesto Baltazar Hernández Vilchis fue hallado sin vida en un canal de aguas negras en Nextlalpan, Estado de México, tras ser reportado como desaparecido, un crimen que ha conmocionado a la comunidad católica. La investigación de la fiscalía estatal apunta a que el clérigo fue asesinado durante una convivencia que involucró alcohol y drogas, y ya hay dos personas detenidas. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) informó que el sacerdote, de 43 años, fue visto por última vez el 29 de octubre cuando acudió a una vivienda en Tultitlán en compañía de una mujer, para reunirse con Brandon Jonathan 'N', un hombre con antecedentes penales por robo con violencia. Según la investigación, durante la convivencia, en la que consumieron bebidas alcohólicas y estupefacientes, Brandon Jonathan 'N' presuntamente agredió al sacerdote con un objeto punzocortante, causándole la muerte. Posteriormente, con la ayuda de su pareja, María Fernanda 'N', habría ocultado el cuerpo envolviéndolo en bolsas, amarrándolo a un sillón y arrojándolo al canal de aguas negras.
Una pista clave para la investigación fue el vehículo del sacerdote, que fue rastreado por cámaras de seguridad rumbo a Hidalgo, donde fue vendido.
Los agentes detuvieron a Brandon Jonathan 'N' y a María Fernanda 'N', quienes enfrentan cargos por desaparición y homicidio.
La mujer que acompañaba al sacerdote al inicio de la convivencia cuenta con una orden de aprehensión.
En resumenEl brutal asesinato del sacerdote Ernesto Baltazar, presuntamente a manos de personas con las que convivía, subraya la alarmante descomposición social y la violencia generalizada en el Estado de México. La detención de dos sospechosos marca un avance en la búsqueda de justicia, mientras la comunidad religiosa y la sociedad en general lamentan el trágico suceso.