La Fiscalía General del Estado de Tabasco detuvo a cuatro policías estatales por su presunta participación en el homicidio del estudiante universitario Rodrigo Isidro Ricárdez, de 20 años, ocurrido el 14 de noviembre. La acción judicial se produjo tras intensas protestas de familiares y amigos que exigían justicia y denunciaban un posible abuso de autoridad. Los hechos ocurrieron en la colonia José María Pino Suárez, en el municipio de Centro, cuando el joven, estudiante de Medicina Veterinaria en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), fue presuntamente perseguido y atacado a balazos por los agentes tras pasar por un retén policial. Según sus familiares, Rodrigo Isidro recibió tres impactos de bala: en el cuello, en el corazón y en la mano izquierda.
Su padre, Lucio Isidro Álvarez, declaró: “Yo no exijo venganza, yo necesito justicia, que no quede impune porque el mismo sistema que se encarga de la seguridad del ciudadano le quitó la vida a mi hijo”.
La presión social fue un factor determinante para el avance del caso.
Tras una marcha y un plantón frente a la fiscalía, la institución anunció que, derivado de los actos de investigación, se cumplimentaron las órdenes de aprehensión. En la audiencia inicial, un juez de control impuso la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa a los cuatro policías, quienes fueron imputados por el delito de homicidio calificado en pandilla. Los acusados solicitaron la duplicidad del término constitucional, por lo que su situación jurídica se resolverá el 28 de noviembre. La fiscalía aseguró que la investigación permanecerá abierta hasta el total esclarecimiento de los hechos.
En resumenLa detención y procesamiento de cuatro policías estatales por el asesinato del estudiante Rodrigo Isidro en Tabasco marca un paso inicial hacia la justicia, impulsado por la movilización ciudadana. El caso, que apunta a un grave abuso de la fuerza policial, pone a prueba al sistema de justicia del estado para sancionar a los responsables y evitar la impunidad.