Su padre, Lucio Isidro Álvarez, declaró: “Yo no exijo venganza, yo necesito justicia, que no quede impune porque el mismo sistema que se encarga de la seguridad del ciudadano le quitó la vida a mi hijo”.

La presión social fue un factor determinante para el avance del caso.

Tras una marcha y un plantón frente a la fiscalía, la institución anunció que, derivado de los actos de investigación, se cumplimentaron las órdenes de aprehensión. En la audiencia inicial, un juez de control impuso la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa a los cuatro policías, quienes fueron imputados por el delito de homicidio calificado en pandilla. Los acusados solicitaron la duplicidad del término constitucional, por lo que su situación jurídica se resolverá el 28 de noviembre. La fiscalía aseguró que la investigación permanecerá abierta hasta el total esclarecimiento de los hechos.