Autoridades de seguridad de Chihuahua confirmaron que líderes criminales recluidos en el Centro de Reinserción Social (Cereso) número 3 de Ciudad Juárez continúan ordenando delitos de alto impacto como homicidios y secuestros desde el interior del penal. Esta situación evidencia una grave falla en el sistema penitenciario, que permite a los reos mantener el control de operaciones delictivas en el exterior. Según áreas de inteligencia de la Fiscalía Especializada en Operaciones Estratégicas y de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM), los reclusos tienen acceso a dispositivos de comunicación que les permiten organizar crímenes de forma remota. El titular de la Policía Municipal, César Omar Muñoz Morales, afirmó: “sí tenemos el dato ahí de varias de las instrucciones que salen de las acciones que se realizan en la ciudad son por personas que están recluidas ahí”. Entre los casos recientes vinculados a órdenes emitidas desde el penal se encuentra el secuestro y asesinato del hijo de un empresario, así como el caso de Martha Alicia M.A., alias “La Diabla”, cuyo hijo, también preso, habría ordenado el asesinato de una mujer embarazada para una presunta red de tráfico de bebés.
Una testigo protegido confirmó que recibía órdenes directas del interior del reclusorio.
Esta problemática no es nueva.
Desde que la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) tomó el control de los penales en febrero de 2023, tras un motín y fuga masiva, se han realizado operativos para desmantelar los privilegios de los internos, como los que gozaba el líder de “Los Mexicles”, Ernesto Piñón de la Cruz, quien tenía celdas de lujo, armas y celulares. A pesar de los esfuerzos y la expulsión de 50 empleados por corrupción desde 2023, los privilegios y la comunicación con el exterior persisten.
En resumenEl Cereso 3 de Ciudad Juárez funciona como un centro de operaciones criminales desde donde se ordenan homicidios y secuestros, a pesar de las intervenciones de las autoridades. La persistencia del acceso a comunicaciones por parte de líderes criminales encarcelados demuestra una corrupción sistémica y un fracaso en el control penitenciario, perpetuando la violencia en la ciudad.