Los hechos ocurrieron durante la madrugada del sábado, cuando sujetos con armas largas, presuntamente R-15, descendieron de camionetas y abrieron fuego indiscriminadamente contra clientes y empleados del establecimiento.

Testigos describieron escenas de horror, con sobrevivientes relatando que los sicarios gritaban “mátenlos a todos”.

Cuatro víctimas fallecieron en el lugar, mientras que dos más murieron en hospitales debido a la gravedad de sus heridas; la cifra de lesionados se estima entre ocho y diez. El ataque tuvo un componente de saña adicional, ya que los agresores rociaron gasolina en la entrada con la intención de incendiar el lugar, aunque no lograron iniciar el fuego antes de huir. Tras la masacre, el Gabinete de Seguridad estatal anunció el reforzamiento de la vigilancia en la zona con elementos de la Guardia Nacional y la Sedena. La Procuraduría de Hidalgo ha iniciado las carpetas de investigación, pero hasta el momento no se reportan detenidos. La región sur de Hidalgo, particularmente la zona Tula-Tepeji, se ha convertido en un foco de violencia por la disputa del control del robo de combustible (“huachicol”) y el narcomenudeo.