La explosión destruyó dos casas y causó daños estructurales en otras 20.

Entre las víctimas mortales se encuentran dos adolescentes de 15 años.

Habitantes de la zona denunciaron que las autoridades municipales, encabezadas por el alcalde Francisco Esquivel Garza, habían ignorado advertencias previas sobre la venta clandestina. Incluso, un afectado denunció el robo de 140 mil pesos de su vivienda por parte de presuntos policías durante el caos posterior a la explosión.

Como respuesta a la tragedia, las autoridades intensificaron los operativos.

En Pesquería, se aseguraron 19 kilogramos de pirotecnia en la colonia Colinas de Santa Engracia. En un operativo de mayor escala en Guadalupe, la Secretaría de Seguridad municipal decomisó más de una tonelada de material pirotécnico en dos puntos distintos, una casa en la colonia Jardines de Casa Blanca y una bodega en la colonia Guadalupe Victoria.