En uno de los eventos más graves, ocurrido en el fraccionamiento CANACO, un grupo armado no solo disparó contra una vivienda, sino que también le prendió fuego y abandonó dos artefactos explosivos improvisados y un bidón con gasolina en la banqueta. Esto requirió la intervención de especialistas del Ejército para retirar los explosivos de manera segura. Otros ataques se reportaron en los fraccionamientos Rincón del Humaya y Portafé Premium, donde las fachadas de las residencias fueron baleadas durante la madrugada, localizándose decenas de casquillos de arma larga. En la colonia 21 de Marzo, una agresión similar ocurrió a pocos metros de donde se preparaba una fiesta infantil, causando pánico entre los vecinos. A estos hechos se suma un ataque contra una camioneta estacionada en la colonia Emiliano Zapata. En la mayoría de los casos no se han reportado víctimas, lo que refuerza la hipótesis de que se trata de actos de intimidación. Las autoridades han respondido con operativos y el inicio de carpetas de investigación, pero la recurrencia de los ataques evidencia la audacia de los grupos criminales que operan en la ciudad.