El proceso es completamente anónimo, permitiendo a los ciudadanos entregar las armas sin temor a represalias y recibir una compensación económica.

Rodríguez destacó que la iniciativa también incluye el intercambio de juguetes bélicos por juguetes educativos, como una medida de prevención dirigida a la niñez. “La paz no se impone con la fuerza, se construye con las personas, con las comunidades y con el trabajo cotidiano”, expresó la secretaria. Este programa se complementa con otras acciones de atención a las causas, como ferias de paz, recuperación de espacios públicos y jornadas de servicios, que han beneficiado a más de 30 millones de personas en diversas regiones del país, con el objetivo de reconstruir el tejido social y promover una cultura de paz.