La detonación causó daños a la unidad y provocó lesiones a los cinco oficiales que viajaban en ella. La Secretaría de Seguridad estatal informó que cuatro de los agentes se encontraban en observación y fuera de peligro, mientras que uno requería atención médica especializada, aunque su condición se reportó como estable.

Tras los incidentes, la zona, cercana a la frontera con Tamaulipas, fue resguardada por autoridades federales y estatales para realizar los peritajes correspondientes y buscar más artefactos.

Estos eventos se suman a un ataque posterior con supuestos explosivos lanzados desde el aire contra elementos de Fuerza Civil en la comunidad de El Zacate, que dejó a tres policías más heridos, evidenciando una escalada en las tácticas violentas utilizadas por grupos criminales en la región.