El municipio de Doctor Coss, Nuevo León, fue escenario de dos incidentes con artefactos explosivos improvisados, confirmando el uso de minas terrestres por parte del crimen organizado en la región. Los ataques, ocurridos en caminos rurales, resultaron en la muerte de un civil y dejaron a cinco policías de Fuerza Civil heridos, lo que ha generado una fuerte movilización de autoridades estatales y federales. El primer suceso se registró en la mañana del 10 de diciembre, cuando un conductor que circulaba por una brecha cercana al Rancho San Juan perdió la vida después de que su vehículo detonara un artefacto explosivo. La Fiscalía General de Justicia de Nuevo León confirmó el deceso e inició las investigaciones, mientras versiones preliminares de corporaciones de seguridad apuntaban a que se trataba de una mina deliberadamente colocada en el camino. Horas más tarde, alrededor de las 13:00 horas, una patrulla de Fuerza Civil que realizaba un recorrido de vigilancia en la comunidad de Francisco I. Madero, en el mismo municipio, activó otro artefacto explosivo improvisado.
La detonación causó daños a la unidad y provocó lesiones a los cinco oficiales que viajaban en ella. La Secretaría de Seguridad estatal informó que cuatro de los agentes se encontraban en observación y fuera de peligro, mientras que uno requería atención médica especializada, aunque su condición se reportó como estable.
Tras los incidentes, la zona, cercana a la frontera con Tamaulipas, fue resguardada por autoridades federales y estatales para realizar los peritajes correspondientes y buscar más artefactos.
Estos eventos se suman a un ataque posterior con supuestos explosivos lanzados desde el aire contra elementos de Fuerza Civil en la comunidad de El Zacate, que dejó a tres policías más heridos, evidenciando una escalada en las tácticas violentas utilizadas por grupos criminales en la región.
En resumenLa detonación de minas terrestres en Doctor Coss, Nuevo León, dejó un civil muerto y cinco policías heridos en dos eventos separados. Estos ataques confirman el uso de tácticas de guerra por parte de grupos criminales en la zona fronteriza con Tamaulipas, lo que ha provocado un reforzamiento de la seguridad por parte de fuerzas estatales y federales.