Ante el ataque, los agentes federales solicitaron refuerzos, acudiendo al lugar 25 policías municipales.
A su llegada, los oficiales fueron recibidos con disparos de arma de fuego, lo que desató una balacera.
Como resultado, siete policías resultaron lesionados: dos por impacto de bala, quienes fueron trasladados a un hospital del ISSEMyM y se reportan estables, y cinco más por golpes y heridas cortantes. Durante el altercado, un grupo más numeroso, estimado en 80 pobladores y talamontes, rodeó a los agentes, logrando despojarlos de dos armas largas y dos cortas.
Además, vandalizaron al menos tres patrullas, una de las cuales fue retenida por los habitantes.
Tras el enfrentamiento, se desplegó un operativo conjunto con la Secretaría de la Defensa Nacional, Guardia Nacional y policías estatales y de municipios aledaños para recuperar el armamento, la unidad retenida y restablecer el orden. Aunque de manera extraoficial se reportó la muerte de un presunto talamontes y otros tres heridos, esta información no ha sido confirmada por las autoridades.













