La violencia escaló hasta la autopista Mazatlán-Tepic, donde vehículos de carga fueron incendiados y utilizados para bloquear la circulación en el kilómetro 180, lo que obligó a las autoridades a cerrar la vía por casi 12 horas y desviar el tráfico a la carretera libre. La situación provocó la suspensión de clases y eventos públicos en el municipio.

Para restablecer el orden, se desplegó un fuerte operativo interinstitucional con elementos del Ejército, Marina, Guardia Nacional y policías estatales.

El gobernador Rubén Rocha Moya anunció la intervención de las fuerzas de seguridad para liberar la carretera. Las autoridades informaron que las detonaciones reportadas posteriormente correspondieron a la destrucción controlada de explosivos localizados en la zona.