Otros cuatro guardaespaldas resultaron lesionados.

La escena del crimen fue descrita como una "zona de guerra", donde peritos forenses recolectaron más de 200 casquillos percutidos de armas largas. Tras el suceso, se implementó un operativo con helicópteros y patrullas del Ejército, la Guardia Nacional y policías locales, logrando asegurar cuatro vehículos presuntamente utilizados por los agresores, tres de ellos con placas de Michoacán. El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, confirmó la participación de más de 30 atacantes. La Fiscalía del Estado investiga como una de las líneas principales los antecedentes periodísticos que vinculaban a la víctima con presuntas "rifas colombianas" y préstamos informales en el Mercado de Abastos, aunque no se ha descartado el robo o secuestro como móvil inicial. Como respuesta, el Gabinete de Seguridad del Estado acordó reforzar los operativos terrestres y realizar reuniones diarias para evaluar los avances de la investigación.