El uso masivo de pirotecnia durante las celebraciones de fin de año provocó una serie de incidentes graves en múltiples estados, incluyendo incendios, personas lesionadas y una notable degradación de la calidad del aire que obligó a activar contingencias ambientales. La noche de fin de año y la madrugada del primero de enero se vieron marcadas por emergencias atribuidas directamente a la quema de fuegos artificiales. En Monclova, Coahuila, dos incendios de consideración en las colonias Campanario y Guerrero dejaron a tres personas lesionadas, entre ellas una menor de edad, y significativas pérdidas materiales. De manera similar, en la zona metropolitana de Puebla, se reportaron al menos tres incendios, siendo el más grave el de una fábrica de tubos de PVC en San Pedro Cholula, que fue consumida casi en su totalidad y requirió más de dos horas de labores por parte de los bomberos.
Otros municipios como Tulantepec, Hidalgo, y León, Guanajuato, también registraron incendios en árboles, viviendas y vehículos.
El uso de pirotecnia no solo causó daños materiales, sino también lesiones directas a personas; en León, un hombre sufrió la amputación de varios dedos y otro una lesión ocular. Ante esta problemática, diversas corporaciones de seguridad implementaron operativos de decomiso a gran escala. En San Luis Potosí, el “Operativo Cohetón 2025” resultó en el aseguramiento de 383.7 kilogramos de pirotecnia. En Hidalgo, la Secretaría de Seguridad Pública decomisó más de 800 kilogramos en 16 municipios, mientras que en Nuevo Casas Grandes y Ciudad Juárez, Chihuahua, la SSPE aseguró decenas de miles de unidades en varios operativos, deteniendo a personas por violar la ley federal de armas de fuego y explosivos. Como consecuencia directa de la quema masiva, la calidad del aire se deterioró drásticamente en varias zonas metropolitanas, obligando a la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came) a activar la Fase 1 de contingencia ambiental en el sureste del Valle de México y a que autoridades del Estado de México e Hidalgo hicieran lo propio en los valles de Toluca, Tianguistenco y Tulancingo.
En resumenLa extendida quema de pirotecnia durante el fin de año evidenció ser un problema de seguridad y salud pública. A pesar de los masivos decomisos realizados por autoridades en estados como San Luis Potosí, Hidalgo y Chihuahua, se registraron numerosos incendios y personas lesionadas en Coahuila, Puebla y Guanajuato, además de la activación de contingencias ambientales en el Valle de México y otras regiones por la mala calidad del aire.