Otros municipios como Tulantepec, Hidalgo, y León, Guanajuato, también registraron incendios en árboles, viviendas y vehículos.

El uso de pirotecnia no solo causó daños materiales, sino también lesiones directas a personas; en León, un hombre sufrió la amputación de varios dedos y otro una lesión ocular. Ante esta problemática, diversas corporaciones de seguridad implementaron operativos de decomiso a gran escala. En San Luis Potosí, el “Operativo Cohetón 2025” resultó en el aseguramiento de 383.7 kilogramos de pirotecnia. En Hidalgo, la Secretaría de Seguridad Pública decomisó más de 800 kilogramos en 16 municipios, mientras que en Nuevo Casas Grandes y Ciudad Juárez, Chihuahua, la SSPE aseguró decenas de miles de unidades en varios operativos, deteniendo a personas por violar la ley federal de armas de fuego y explosivos. Como consecuencia directa de la quema masiva, la calidad del aire se deterioró drásticamente en varias zonas metropolitanas, obligando a la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came) a activar la Fase 1 de contingencia ambiental en el sureste del Valle de México y a que autoridades del Estado de México e Hidalgo hicieran lo propio en los valles de Toluca, Tianguistenco y Tulancingo.