La muerte de un motociclista de 52 años, quien fue arrollado y arrastrado por casi dos kilómetros en Iztapalapa, ha generado una profunda indignación social y la apertura de una investigación por parte de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México por el delito de homicidio culposo. El hallazgo del vehículo implicado en Nezahualcóyotl y las protestas de la comunidad de motociclistas subrayan la exigencia de justicia en un caso que evidencia la brutalidad de la violencia vial en la capital. El suceso ocurrió la noche del 3 de enero de 2026 en el cruce de Periférico Oriente y Eje 6 Sur, cuando Roberto Hernández, de 52 años y repartidor de oficio, fue impactado por un automóvil Honda City color azul. Lejos de detenerse, la persona al volante continuó su marcha, arrastrando el cuerpo de la víctima, quien quedó atorada bajo el vehículo, hasta la colonia Constitución de 1917, donde un tope finalmente desprendió el cuerpo. El conductor huyó del lugar. La difusión de videos del incidente en redes sociales, grabados por otros automovilistas que intentaban alertar al conductor, desató una condena generalizada. La Fiscalía capitalina inició una carpeta de investigación por homicidio culposo, logrando identificar el vehículo, las placas y a la persona a cuyo nombre está registrado, aunque aún no se ha confirmado quién conducía.
Posteriormente, el automóvil fue localizado abandonado y sin placas en Nezahualcóyotl, Estado de México, con daños que coinciden con el atropellamiento. Familiares de la víctima, apoyados por grupos de motociclistas, han realizado bloqueos en vialidades como Calzada de Tlalpan y Circuito Interior para exigir que el caso sea reclasificado como homicidio doloso, argumentando que “arrastrar a alguien kilómetro y medio no tiene nada de accidente”, como expresó Rodrigo, hermano de la víctima. El hijo de Roberto, Roberto Yair Hernández, declaró: “él no merecía haber tenido el final que tuvo.
Mi padre siempre fue un hombre de bien”.
En resumenLa muerte de Roberto Hernández en Iztapalapa se ha convertido en un caso emblemático de violencia vial, impulsando un debate sobre la tipificación de estos delitos. Mientras la fiscalía investiga el suceso como homicidio culposo, la familia y la comunidad exigen que se considere la intencionalidad del acto, una demanda que se fortalece con el hallazgo del vehículo abandonado y la evidencia en video.