Posteriormente, el automóvil fue localizado abandonado y sin placas en Nezahualcóyotl, Estado de México, con daños que coinciden con el atropellamiento. Familiares de la víctima, apoyados por grupos de motociclistas, han realizado bloqueos en vialidades como Calzada de Tlalpan y Circuito Interior para exigir que el caso sea reclasificado como homicidio doloso, argumentando que “arrastrar a alguien kilómetro y medio no tiene nada de accidente”, como expresó Rodrigo, hermano de la víctima. El hijo de Roberto, Roberto Yair Hernández, declaró: “él no merecía haber tenido el final que tuvo.

Mi padre siempre fue un hombre de bien”.