A pesar de que logró pedir auxilio por radio, y que su hijo llegó al lugar para trasladarlo a un hospital, Zazueta Lizárraga fue declarado muerto al llegar al nosocomio.

La Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal lamentó el deceso, destacando sus 32 años de servicio ininterrumpido en la corporación, donde había escalado desde agente de crucero hasta asumir la dirección de Tránsito en noviembre del año anterior. El alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil condenó el ataque y aseguró que “no se tenía registro” de amenazas previas contra el mando. Este asesinato ha sido calificado por analistas como una “alerta gravísima” sobre el nivel de violencia en el estado, que, según datos de la FGE, registró en 2025 su año más violento en los últimos 14 años. El crimen se suma a una preocupante estadística de policías asesinados en Sinaloa, con un promedio de cuatro a cinco al mes.