Este desplome, que llevó el precio por debajo de los 85,000 dólares, encendió alertas entre los inversionistas tras un mes de noviembre ya negativo para el activo digital.
La liquidación masiva se atribuyó a una confluencia de factores macroeconómicos, regulatorios y de sentimiento del mercado. Analistas señalaron el temor a un endurecimiento monetario en Japón, lo que podría deshacer estrategias de 'carry trade' que benefician a activos de riesgo como las criptomonedas. Juan Pérez, director de trading de Monex EU, afirmó que el Bitcoin enfrenta un "desvanecimiento del entusiasmo tanto en el sector tecnológico como en el de las criptomonedas", y añadió que crecen las "preocupaciones por la concentración del mercado y la duda sobre la sostenibilidad del crecimiento dentro de esta industria". A este panorama se sumaron advertencias regulatorias, como la del Banco Popular de China, que llamó a intensificar la supervisión contra actividades ilegales con monedas virtuales, y una rebaja en la evaluación de estabilidad de la stablecoin USDT por parte de S&P Global Ratings. El desplome también impactó a empresas con alta exposición a Bitcoin; Strategy, la compañía con la mayor tenencia corporativa del activo, recortó su previsión de ganancias para 2025, y sus acciones cayeron más del 11%. La caída se extendió a otras criptomonedas importantes como Ethereum y Solana, llevando la capitalización total del mercado cripto por debajo de los 3 billones de dólares y profundizando el sentimiento de "miedo extremo" entre los operadores.













