La iniciativa, con sede en Ámsterdam, busca competir con el dominio de las stablecoins basadas en el dólar estadounidense en el creciente sector de los pagos digitales. El proyecto, revelado inicialmente en septiembre, fue confirmado con la incorporación de BNP Paribas al consorcio. La nueva compañía, Qivalis, será dirigida por Jan-Oliver Sell, exejecutivo de Coinbase en Alemania. Este movimiento estratégico del sector bancario europeo se produce en un momento en que grandes instituciones financieras de Estados Unidos también se preparan para lanzar sus propias stablecoins de dólar, tras la firma de una ley regulatoria por parte del presidente Donald Trump. Qivalis ya está trabajando en la solicitud de una licencia de Institución de Dinero Electrónico (EMI) ante el banco central de Países Bajos. Los directivos estiman que el proceso regulatorio podría tardar entre seis y nueve meses, lo que permitiría que la nueva stablecoin esté disponible para el público a inicios del segundo semestre de 2026. La creación de esta stablecoin europea es una respuesta directa a la necesidad de contar con una alternativa en euros en el ecosistema de activos digitales, fortaleciendo la soberanía financiera de la región en el ámbito de las finanzas descentralizadas.