La aprobación y lanzamiento de fondos cotizados en bolsa (ETFs) de bitcoin en 2024 marcó un hito en la adopción institucional de las criptomonedas, atrayendo a gigantes financieros y legitimando al activo digital. Sin embargo, la reciente volatilidad del mercado ha puesto a prueba el apetito de los inversionistas, con salidas de capital en algunos de los principales fondos. La entrada de actores como BlackRock, NY Mellon, JPMorgan, Bank of America y Vanguard al ecosistema cripto a través de los ETFs ha sido celebrada por figuras como Michael Saylor, CEO de Strategy, quien afirma que estos bancos han pasado de una visión “hostil o escéptica a una visión positiva en los últimos doce meses”.
Esta transición ha abierto las puertas del sistema financiero tradicional a los activos digitales, proporcionando liquidez y un marco regulado para la inversión.
No obstante, el camino no ha estado exento de dificultades. El ETF IBIT de BlackRock, uno de los más grandes, registró salidas por 2,400 millones de dólares en el último mes, coincidiendo con la caída general del mercado.
Este movimiento sugiere que, para muchos inversionistas institucionales, el principal atractivo sigue siendo la apreciación del precio, y no necesariamente la tecnología subyacente. A pesar de los retrocesos, las proyecciones para 2026 indican una consolidación del mercado cripto, que ya no es visto como una promesa, sino como parte de la “plomería financiera”. La tokenización de activos del mundo real (RWA), como bonos y bienes raíces, es señalada como la próxima gran tendencia, con BlackRock ya participando a través de su fondo BUIDL.
En resumenLa llegada de los ETFs de bitcoin ha acelerado la adopción institucional, con grandes bancos respaldando estos instrumentos. Aunque la reciente volatilidad ha provocado salidas de capital en fondos como el de BlackRock, la tendencia hacia la madurez del mercado cripto y la tokenización de activos reales sigue consolidándose para el futuro.