Entre las figuras mencionadas se encuentran el jefe de la SEC, Paul Atkins, así como Tulsi Gabbard, Kelly Loeffler y Robert F. Kennedy. Este cambio de actitud se ha reflejado en una serie de anuncios del Tesoro y la Reserva Federal que han sido interpretados como positivos para el sector. Un ejemplo claro es la autorización para operar con ETFs de criptomonedas, lo que ha facilitado la entrada de grandes bancos al ecosistema.
Además, el entorno político ha influido en casos específicos.
La plataforma Gemini, de los hermanos Winklevoss —importantes donantes republicanos—, llegó a un acuerdo con la SEC este año y anunció una asociación con Nasdaq, integrándose más rápidamente en la infraestructura financiera estadounidense. Este ambiente de “capitalismo clientelista”, como lo describe un análisis, sugiere que las conexiones políticas pueden jugar un papel crucial en el éxito de las empresas de criptomonedas, generando tanto oportunidades como preocupaciones sobre la equidad del mercado.











