La creación de monedas digitales por parte de entidades privadas o personalidades reconocidas plantea un nuevo paradigma en el que la marca y la confianza en la figura pública podrían ser factores clave para su adopción. Aunque los detalles específicos sobre la *stablecoin* de la familia Trump no fueron mencionados en los artículos, su existencia subraya una tendencia hacia la tokenización de activos y la creación de ecosistemas financieros cerrados. Este fenómeno, si bien impulsa la innovación, también genera interrogantes sobre la regulación, la competencia con las monedas fiduciarias y la protección de los consumidores en un mercado que evoluciona rápidamente.