Estas criptodivisas, cuyo valor está anclado a monedas oficiales, facilitan la compra de bienes en internet, la realización de inversiones y el envío de dinero al extranjero con comisiones mínimas. Su crecimiento ha sido exponencial, al punto que grandes emisores como Tether y Circle se han convertido en actores financieros de primer nivel, poseyendo en conjunto más de 200 mil millones de dólares en letras del Tesoro de Estados Unidos, compitiendo con inversionistas institucionales y naciones.

Sin embargo, esta expansión no está exenta de peligros.

El Banco de México ha advertido sobre los riesgos que una mala regulación podría acarrear para la estabilidad financiera.

Una de las mayores preocupaciones es su uso en actividades ilícitas. El senador estadounidense Bill Hagerty señaló que son utilizadas por “cárteles de la droga, organizaciones terroristas extranjeras y actores estatales”, y se ha documentado su uso por parte de oligarcas rusos para eludir sanciones. Además, los usuarios carecen de protecciones básicas como un seguro de depósito o defensas contra el fraude. Corey Frayer, exfuncionario de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU., afirmó que estas empresas “disfrutan de los privilegios de ser un banco sin las responsabilidades”. La legitimación de estos activos, a través de leyes como la Ley Genius en Estados Unidos, acelera su adopción, mientras los reguladores intentan mitigar los riesgos inherentes a un sistema que opera en una zona regulatoria gris.