Sin embargo, esta dinámica choca con la postura de Banxico, que desde 2021 prohíbe a bancos y fintechs ofrecer servicios directos con criptoactivos.

El banco central justifica su posición en la “extrema volatilidad de precios”, los riesgos operativos, la falta de respaldo legal y su potencial uso para el lavado de dinero. Banxico ha declarado que solo considerará una integración cuando exista un marco legal global unificado, manteniendo al sistema financiero tradicional mexicano deliberadamente separado de los activos digitales, a pesar del evidente interés y la masiva participación de la ciudadanía.