Ethereum (ETH) registró una caída superior al 13%, mientras que Solana (SOL) se desplomó un 20%.

En contraste, Bitcoin (BTC) mostró una mayor resiliencia, con una baja de aproximadamente el 6%, lo que reforzó su percepción como un activo de referencia dentro del volátil ecosistema. El precio de Bitcoin se situó en torno a los 43,500 dólares durante este periodo. Este “criptocrash”, como fue descrito en uno de los análisis, tuvo consecuencias directas en el patrimonio de figuras prominentes del sector. Michael Saylor, un conocido defensor de las criptomonedas, vio su fortuna disminuir en 2,400 millones de dólares durante 2025 debido a la caída de los precios. La situación de Saylor, cuya empresa ha invertido masivamente en Bitcoin adquiriendo más de 670,000 unidades, ilustra cómo incluso los mayores tenedores de criptoactivos no son inmunes a las fluctuaciones del mercado. Este episodio de volatilidad reafirma la naturaleza de alto riesgo de las inversiones en criptomonedas, especialmente en altcoins, y destaca la importancia de una gestión de riesgos disciplinada para los inversores que operan en este dinámico pero impredecible mercado.