El presidente Donald Trump pronunció un discurso de más de una hora ante la 80ª Asamblea General de la ONU, en el que arremetió contra la eficacia del organismo, las políticas de fronteras abiertas y lo que calificó como el "engaño" del cambio climático. Su intervención contrastó marcadamente con los llamados a la cooperación multilateral de otros líderes mundiales. Durante su alocución, Trump cuestionó directamente el propósito de la organización al afirmar: "¿Cuál es el propósito de las Naciones Unidas? ", y lamentó que la ONU "no hizo nada" mientras su administración, según él, puso fin a siete guerras, un logro por el que sugirió que merecía el Premio Nobel de la Paz. Su discurso adoptó un tono nacionalista y desafiante, advirtiendo a otros líderes que "sus países se están yendo al infierno" debido a la migración descontrolada, acusando a la ONU de financiarla.
En materia ambiental, desestimó el cambio climático como "la mayor estafa jamás perpetrada en el mundo" y defendió el uso de energías tradicionales como el carbón. Además, criticó el creciente reconocimiento internacional de un Estado palestino, calificándolo como una "recompensa para los terroristas de Hamás". El evento no estuvo exento de contratiempos técnicos, que el propio Trump mencionó desde el podio con sarcasmo: "Todo lo que obtuve de la ONU es una escalera mecánica que se paró a la mitad y un teleprompter que no funciona".
Su mensaje, explícitamente opuesto al de otros oradores como Luiz Inácio Lula da Silva, reforzó su visión de "Estados Unidos primero" ante la comunidad internacional.
En resumenDonald Trump utilizó la plataforma de la ONU para proyectar una agenda nacionalista, cuestionando la relevancia de las instituciones multilaterales, atacando las políticas globales sobre migración y clima, y destacando los logros de su administración. Su discurso reforzó su postura de "Estados Unidos primero" ante la comunidad internacional, marcando un fuerte contraste con el tono de cooperación de otros líderes.