La administración Trump ha intensificado drásticamente su postura hacia Venezuela, desplegando una flota naval en el Caribe y amenazando con ataques militares directos contra presuntos narcotraficantes en territorio venezolano. Esta escalada, justificada como una operación antidrogas, ha sido denunciada por el presidente Nicolás Maduro como el preludio de una invasión y una violación al derecho internacional. El presidente Donald Trump ha enviado ocho buques de guerra, un submarino de propulsión nuclear y aviones de combate F-35 a aguas cercanas a Venezuela. Su gobierno ha confirmado la destrucción de al menos cuatro “narcolanchas”, con un saldo de 17 muertos, en acciones que algunos legisladores y grupos de derechos humanos han calificado como una posible “extralimitación presidencial”. En su discurso ante la ONU, Trump fue explícito: “Recientemente hemos comenzado a usar el poder supremo del ejército de Estados Unidos para destruir a los terroristas venezolanos y las redes de tráfico lideradas por Nicolás Maduro”.
Advirtió a los narcotraficantes que “los eliminaremos”.
Reportes de NBC News, citando fuentes oficiales, indican que el Pentágono prepara planes para ataques con drones contra individuos y laboratorios de drogas en Venezuela, aunque Trump aún no ha dado la aprobación final. En respuesta, el gobierno de Maduro ha activado a la milicia civil y ha realizado ejercicios militares, declarando que el país está en “máxima preparación”.
Maduro envió una carta a Trump proponiendo diálogo a través del enviado especial Richard Grenell, la cual fue rechazada por la Casa Blanca por estar “llena de mentiras”.
La situación ha generado alarma en la región, con líderes como el presidente colombiano Gustavo Petro denunciando los ataques como una “tiranía”.
En resumenLa tensión entre EE. UU. y Venezuela ha alcanzado un punto crítico con el despliegue de una flota militar estadounidense en el Caribe y la amenaza de ataques directos por parte de Trump contra presuntos narcotraficantes. Mientras Washington justifica sus acciones como una lucha contra el “narcoterrorismo” liderado por Maduro, Caracas lo denuncia como una agresión y se prepara para una posible confrontación militar.