El presidente Donald Trump ha lanzado una serie de ataques verbales contra la activista climática sueca Greta Thunberg, a quien ha calificado como "alborotadora" y "muy loca", llegando a sugerir que debería buscar ayuda médica. Estas declaraciones se produjeron como respuesta a la participación de Thunberg en una flotilla humanitaria con destino a Gaza, por la cual fue detenida y deportada por Israel. Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, al ser cuestionado sobre el arresto de la activista, Trump desestimó su compromiso ambiental afirmando que "ya no le interesa el medio ambiente" y que ahora solo es una "alborotadora". El presidente añadió: “Tiene problemas para controlar la ira.
Creo que debería ver a un médico.
Si la ves, para ser tan joven, está muy enojada”.
Esta no es la primera vez que Trump se burla de Thunberg; en 2019, durante su primer mandato, le recomendó de forma sarcástica tomar un curso para el manejo de la ira. En respuesta a los ataques más recientes, Thunberg utilizó su cuenta de Instagram para contestar con ironía. Agradeció a Trump por su "preocupación" por su salud mental y le pidió recomendaciones para tratar sus supuestos "problemas de control de ira", sugiriendo que, a juzgar por el "impresionante historial" del presidente, él también parece padecerlos. Este enfrentamiento público subraya el profundo contraste entre la postura de la administración Trump, escéptica del cambio climático, y el movimiento global de activismo juvenil que Thunberg encabeza.
En resumenDonald Trump atacó verbalmente a la activista Greta Thunberg, llamándola "loca" y "alborotadora" tras su participación en una misión humanitaria a Gaza. Thunberg respondió con sarcasmo en redes sociales, evidenciando el choque entre la postura de la administración estadounidense y el activismo climático global.