El cierre parcial del gobierno federal de Estados Unidos se extiende por segunda semana, afectando a cientos de miles de trabajadores y servicios públicos, mientras demócratas y republicanos en el Senado no logran un acuerdo presupuestario. La disputa se centra en el financiamiento de programas de salud, con la Casa Blanca culpando a la oposición y amenazando con despidos permanentes. El estancamiento legislativo ha provocado que el Senado fracase en al menos seis ocasiones en aprobar proyectos de ley de financiación. El principal punto de discordia es la exigencia de los demócratas de renovar los subsidios de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (Obamacare), a lo que los republicanos se oponen. El impacto del cierre ya es tangible: se reportan largas filas de hasta seis horas en los cruces fronterizos debido a la reducción de personal de aduanas y protección fronteriza. Además, la falta de controladores aéreos, considerados personal esencial pero que trabajan sin sueldo, ha causado retrasos en miles de vuelos y ha afectado a aeropuertos en ciudades como Chicago, Boston y Houston. Aproximadamente 750,000 trabajadores federales han sido suspendidos y el Servicio de Impuestos Internos (IRS) ha cesado a casi la mitad de su personal.
El presidente Trump ha culpado a los demócratas, calificando el cierre como un “ataque kamikaze”, y ha amenazado con despidos masivos.
Por su parte, líderes demócratas como Chuck Schumer creen que la opinión pública está de su lado, afirmando que “cada día mejora para nosotros”, una percepción respaldada por encuestas que muestran que más votantes culpan a Trump y a los republicanos.
En resumenEl prolongado cierre de gobierno, originado por un punto muerto legislativo sobre el financiamiento de la salud, está causando efectos negativos tangibles en los trabajadores federales y en servicios públicos cruciales como los cruces fronterizos y el tráfico aéreo. El estancamiento político persiste, con ambos partidos culpándose mutuamente y la administración Trump utilizando la crisis para amenazar con reducciones permanentes de la fuerza laboral, dejando la resolución en la incertidumbre.