La noticia provocó una caída inmediata en Wall Street, con el Nasdaq perdiendo más del 3.5% y el S&P 500 sufriendo su peor día desde abril. La escalada también puso en duda una reunión programada entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en la cumbre de APEC. Sin embargo, horas después de la amenaza, Trump adoptó un tono más conciliador, afirmando en redes sociales que su país “quiere ayudar a China, no perjudicarla” y que “todo estará bien”, lo que dejó a los mercados y analistas en un estado de incertidumbre sobre la dirección real de la política comercial estadounidense. El Ministerio de Comercio de China respondió que no temía una guerra arancelaria, pero instó a Washington a regresar al diálogo.