El cierre parcial del gobierno federal de Estados Unidos, que ya es el segundo más largo de la historia del país, ha provocado una crisis creciente que afecta servicios esenciales y a miles de trabajadores. La falta de un acuerdo presupuestario en el Congreso ha generado caos en el tráfico aéreo y amenaza con suspender la ayuda alimentaria para más de 40 millones de personas a partir del 1 de noviembre. Los aeropuertos de todo el país, incluido el de Los Ángeles (LAX) y Newark, han sufrido paralizaciones y retrasos significativos debido a la escasez de controladores aéreos, quienes, junto con otros 730,000 empleados federales, se han visto obligados a trabajar sin sueldo.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió que la situación “hace que volar en Estados Unidos sea cada día menos seguro”.
El ausentismo y el estrés laboral entre estos trabajadores esenciales han aumentado, provocando incidentes y demoras.
La parálisis se debe a un enfrentamiento entre republicanos y demócratas, quienes no logran los 60 votos necesarios en el Senado para aprobar una ley de financiamiento. Los demócratas exigen la inclusión de más fondos para el programa de salud Obamacare, una medida a la que se oponen los republicanos. Mientras tanto, el Departamento de Agricultura (USDA) anunció que los beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) no se distribuirán el 1 de noviembre si el cierre continúa, declarando que “el pozo se ha secado”.
Esta situación ha llevado a algunos trabajadores federales a recurrir a bancos de alimentos para subsistir.
En resumenEl prolongado cierre del gobierno de EE.UU. ha causado severas disrupciones, destacando la paralización de aeropuertos por falta de personal y la inminente suspensión de la ayuda alimentaria del programa SNAP. El estancamiento político entre republicanos y demócratas mantiene a miles de trabajadores sin sueldo y pone en riesgo servicios vitales para millones de ciudadanos.