El gobierno de Estados Unidos, por orden directa del presidente Donald Trump, ha escalado su campaña contra el narcotráfico mediante ataques militares letales contra embarcaciones en aguas internacionales, dejando un saldo de decenas de muertos y generando una fuerte controversia internacional. Desde principios de septiembre, las fuerzas armadas estadounidenses han ejecutado al menos 13 ataques contra lo que denominan "narcolanchas" en el Caribe y el Océano Pacífico, resultando en la muerte de al menos 57 personas. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, justificó las acciones afirmando que los tripulantes son "narcoterroristas" que "han matado a más estadounidenses que Al-Qaeda, y serán tratados de la misma manera". La administración Trump sostiene que posee "información increíble" de inteligencia sobre estas embarcaciones, aunque no ha presentado pruebas públicas.
Esta ofensiva se enmarca en lo que algunos senadores republicanos llaman una resurrección de la "Doctrina Monroe", con el objetivo de asegurar el dominio estadounidense en el hemisferio.
La estrategia ha provocado una crisis diplomática.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha calificado los ataques como "ejecuciones extrajudiciales" que violan el derecho internacional. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó su desacuerdo, afirmando que "queremos que se cumplan todos los tratados internacionales y no estamos de acuerdo con estos ataques como se dan". No obstante, México colaboró en el rescate de un único sobreviviente de un ataque en el Pacífico, tras una solicitud de la Guardia Costera de EE.UU., una acción que Sheinbaum calificó como humanitaria. El propio Trump ha defendido la campaña de forma contundente: "pienso que solo vamos a matar a gente que lleva drogas a nuestro país, ¿Ok?. Los vamos a matar".
En resumenLa campaña de ataques letales de Estados Unidos contra supuestas embarcaciones de narcotráfico representa una nueva y controvertida fase en su política antidrogas, utilizando la fuerza militar directa en aguas internacionales. Esta estrategia ha provocado la muerte de decenas de personas y ha generado fuertes tensiones diplomáticas y acusaciones de violaciones al derecho internacional por parte de países como Colombia y México.