La administración de Donald Trump ha iniciado una profunda reestructuración del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) con el objetivo de acelerar las detenciones y deportaciones de migrantes. Esta medida se produce en un contexto de frustración dentro de la Casa Blanca por no alcanzar los objetivos de arrestos diarios. Los cambios, liderados por el asesor cercano al presidente, Corey Lewandowski, implican el desplazamiento de casi la mitad de los directores de las 25 oficinas de campo de ICE y su sustitución por funcionarios de la Patrulla Fronteriza, conocidos por aplicar tácticas más agresivas. La Casa Blanca considera que ICE ha sido “demasiado lento” en cumplir la meta de tres mil detenciones diarias, casi el triple del promedio actual.
La estrategia busca trasladar a líderes con experiencia en operaciones fronterizas a grandes ciudades como Los Ángeles, Chicago y Filadelfia, donde se intensificarán las redadas masivas en espacios públicos y centros de trabajo.
Esta reconfiguración ha generado tensiones internas en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Mientras la secretaria Kristi Noem aboga por priorizar a migrantes con antecedentes penales, figuras de línea dura como Tom Homan defienden una política sin excepciones. En paralelo, el presidente Trump propuso que la Patrulla Fronteriza asuma parte de las funciones de ICE en ciudades del interior, como Denver, argumentando que la agencia no actúa con la “fuerza suficiente”. Esta reorganización consolida una nueva etapa en la política migratoria de Trump, combinando el uso ampliado de la fuerza con un discurso de “cumplimiento de la ley” para acelerar las deportaciones a gran escala.
En resumenLa reestructuración de ICE bajo la administración Trump busca intensificar las deportaciones mediante la sustitución de altos mandos por personal de la Patrulla Fronteriza y la implementación de tácticas más agresivas. La medida, motivada por la frustración ante el bajo número de arrestos, apunta a reforzar el control migratorio en las principales ciudades del país, a pesar de las tensiones internas que ha generado.