El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) enfrenta crecientes críticas y peticiones de reforma por parte de diversos sectores en Estados Unidos. Más de 100 congresistas demócratas han solicitado formalmente al presidente Donald Trump que se reformule el acuerdo, argumentando que “ha fracasado” en cumplir sus promesas de mejorar las condiciones para los trabajadores estadounidenses y frenar la deslocalización de empleos.\n\nEn una carta dirigida a la administración, los legisladores señalaron que, desde la entrada en vigor del pacto en 2020, el déficit comercial con México y Canadá ha aumentado y las corporaciones multinacionales continúan trasladando la producción a México. Advierten que “empresas chinas han incrementado sus inversiones en manufactura en México para eludir sanciones comerciales estadounidenses y aprovechar el acceso libre de aranceles al mercado estadounidense”.
Entre las reformas propuestas se incluyen fortalecer el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (RRM) y crear un mecanismo similar para sancionar violaciones ambientales.
Por su parte, la industria del petróleo y gas de EE.UU., representada por el Instituto Estadounidense del Petróleo (API), también acusó a México de violar el T-MEC de forma “impune y persistente”, favoreciendo a Pemex y CFE. En respuesta, el gobierno de México, a través del secretario de Economía Marcelo Ebrard, ha calificado como una “violación al tratado” los nuevos aranceles impuestos por Trump a camiones pesados fabricados en México, destacando que revertir esta medida es de “alta prioridad” para la revisión del acuerdo programada para 2026. Estas tensiones marcan un preámbulo complejo para la próxima revisión del T-MEC, donde se anticipa una renegociación de puntos clave en materia laboral, ambiental y energética.
En resumenEl T-MEC se encuentra bajo presión tanto de legisladores como de la industria estadounidense, quienes exigen una reformulación del acuerdo para corregir lo que consideran fallas en materia laboral y competencia desleal, especialmente en el sector energético y ante la creciente inversión china en México. El gobierno mexicano, a su vez, se prepara para defender sus intereses y denunciar lo que considera violaciones por parte de Estados Unidos, anticipando una compleja revisión del tratado en 2026.