El cierre del gobierno federal, que alcanzó una duración récord de 38 días, provocó una crisis sin precedentes en el sector aéreo de Estados Unidos. La parálisis presupuestaria forzó a la Administración Federal de Aviación (FAA) a ordenar una drástica reducción de vuelos en 40 de los aeropuertos más importantes del país para garantizar la seguridad ante la escasez de personal. El bloqueo se originó por un punto muerto en el Senado entre republicanos y la administración Trump contra los demócratas, quienes condicionaban la aprobación de un nuevo presupuesto a la extensión por un año de los subsidios de la Ley de Cuidado Asequible (conocida como Obamacare). Como resultado, aproximadamente 1.4 millones de empleados federales, incluyendo unos 14,000 controladores de tráfico aéreo, se vieron obligados a trabajar sin recibir su salario. Esta situación provocó un ausentismo masivo, dejando un déficit de unos 2,000 controladores. Ante el riesgo para la seguridad, el secretario de Transporte, Sean Duffy, calificó la situación de “sin precedentes” y anunció recortes iniciales del 4% en el tráfico aéreo, con la advertencia de que podrían llegar hasta un 20% si la crisis persistía. La medida desató el caos, con más de 1,200 vuelos cancelados y miles de retrasos solo el primer día, afectando a aeropuertos clave como los de Nueva York, Chicago, Los Ángeles y Atlanta.
Las aerolíneas, aunque priorizaron las rutas internacionales, tuvieron que ajustar drásticamente sus operaciones nacionales.
En medio de la crisis, el presidente Trump exigió al Senado mantenerse en sesión hasta alcanzar un acuerdo, mientras que el líder demócrata Chuck Schumer reiteró su oferta de reabrir el gobierno a cambio de proteger los subsidios de salud.
En resumenEl cierre gubernamental más largo en la historia de EE. UU., derivado de una disputa presupuestaria sobre Obamacare, generó una grave escasez de controladores aéreos. Esto obligó a la FAA a implementar cancelaciones masivas de vuelos en 40 aeropuertos principales para mantener la seguridad, causando un caos generalizado para miles de viajeros.