El presidente Donald Trump anunció que ningún funcionario del gobierno de Estados Unidos asistirá a la cumbre del G20 que se celebrará en Sudáfrica los días 22 y 23 de noviembre. La decisión, calificada como un boicot diplomático, se fundamenta en denuncias de presuntas violaciones de derechos humanos contra la minoría blanca afrikáner en el país africano. A través de su red social Truth Social, Trump declaró que es “una vergüenza que el G20 se celebre en Sudáfrica” y afirmó que los afrikáneres —descendientes de colonos europeos— “están siendo asesinados y masacrados, y sus tierras y granjas están siendo confiscadas ilegalmente”.
El mandatario condicionó la participación futura de EE.
UU. a que “cesen los abusos”.
Esta medida intensifica un conflicto diplomático que ya había llevado a Trump a cortar toda la financiación estadounidense a Sudáfrica en febrero, acusando al gobierno de Cyril Ramaphosa de implementar “políticas antiblancas” y de apoyar a “actores malos” como Irán y Hamás. La relación se tensó aún más después de que Sudáfrica acusara a Israel de genocidio ante la Corte Internacional de Justicia.
Previamente, Trump había confrontado a Ramaphosa en la Casa Blanca por este tema, una acusación que el presidente sudafricano niega. En paralelo al boicot, Trump reafirmó su intención de que Estados Unidos acoja la edición del G20 en 2026 en su club de golf Trump Doral en Miami, Florida, lo que sería la primera vez en dos décadas que el país es sede del evento.
En resumenDonald Trump oficializó un boicot total de Estados Unidos a la cumbre del G20 en Sudáfrica, citando supuestos asesinatos y confiscaciones de tierras contra la minoría blanca afrikáner. Esta acción agudiza las tensiones con el gobierno sudafricano, al que ya había sancionado económicamente por sus políticas internas y exteriores.