En medio del estancamiento por el cierre de gobierno, el presidente Donald Trump ha propuesto una controvertida reforma al sistema de salud, instando a los republicanos a redirigir los fondos federales del programa 'Obamacare' directamente a los ciudadanos. La idea consiste en eliminar los subsidios que se otorgan a las compañías de seguros bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible y, en su lugar, entregar ese dinero a las personas para que elijan su propia cobertura médica. Esta propuesta se presenta como una posible solución al impasse legislativo, donde la extensión de los subsidios de Obamacare es el principal punto de discordia entre demócratas y republicanos.
Trump argumenta que su plan daría "más poder adquisitivo" a la gente y acabaría con un sistema que, en su opinión, enriquece a las aseguradoras. A través de su red social, Truth Social, el mandatario fue enfático: “El dinero debe ir ahora directamente a la gente, sacando a las compañías de seguros que se han nutrido del sistema corrupto de atención médica”.
Sin embargo, la propuesta ha sido recibida con escepticismo.
El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, declaró que la idea de Trump no formaría parte de una solución para terminar con el cierre, aunque la considera una "discusión que el presidente y todos nosotros queremos tener". Los demócratas, por su parte, defienden la extensión de los subsidios como una medida crucial para garantizar el acceso a la salud de millones de personas.
En resumenLa propuesta de Donald Trump de desviar los fondos de Obamacare de las aseguradoras a los ciudadanos se enmarca en la lucha política por el cierre del gobierno. Aunque presentada como una solución para empoderar a los individuos, la idea ha sido descartada por los líderes republicanos como una vía para resolver la crisis presupuestaria actual, manteniendo el futuro de la cobertura sanitaria en el centro del debate.