La seguridad global enfrenta una nueva amenaza tras la decisión del presidente Donald Trump de ordenar la reanudación de los ensayos de armas nucleares, lo que provocó una respuesta inmediata del presidente ruso Vladímir Putin, quien amenazó con poner fin a la moratoria de su país. Este intercambio revive las tensiones de la Guerra Fría y pone en duda el futuro de los tratados de control de armamento. La orden de Trump al Departamento de Guerra de comenzar a probar armas "en igualdad de condiciones" que Rusia y China llega después de que Moscú realizara maniobras con sus fuerzas nucleares. Como respuesta, Putin instruyó a su gobierno a presentar un informe sobre la necesidad de reanudar los ensayos, aunque afirmó que mantendrá la moratoria mientras Washington haga lo mismo.
El ministro de Defensa ruso, Andréi Beloúsov, propuso comenzar "inmediatamente" los preparativos, argumentando que EE.
UU. acelera la modernización de su arsenal. Por su parte, Estados Unidos realizó un lanzamiento de prueba de un misil balístico intercontinental Minuteman III desarmado.
La situación ha generado preocupación en organismos como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), cuyo director, Rafael Grossi, calificó la situación como "una erosión del sentido de la seguridad internacional". La escalada verbal y las pruebas de sistemas de misiles aumentan el riesgo de un error de cálculo y marcan un retroceso en los esfuerzos de no proliferación.
En resumenLa orden de Trump de reanudar las pruebas nucleares y la amenaza de respuesta de Putin han puesto fin a décadas de moratoria, escalando la tensión entre las dos superpotencias. Este resurgimiento de la retórica de la Guerra Fría pone en peligro los acuerdos de control de armas y aumenta la inestabilidad global, generando preocupación en la comunidad internacional.