El cierre del gobierno federal, el más largo en la historia de Estados Unidos con 40 días, provocó una crisis sin precedentes en el sistema de aviación del país. La administración Trump se vio obligada a ordenar una reducción del tráfico aéreo en 40 de los aeropuertos más concurridos debido a una grave escasez de controladores aéreos, quienes trabajaban sin recibir sueldo. El secretario de Transporte, Sean Duffy, anunció la medida para "reducir la presión" sobre el control aéreo, advirtiendo que la situación podría empeorar y llevar a recortes de hasta un 20% en la capacidad de vuelos. La escasez de personal se debió a que unos 2,000 controladores aéreos se dieron de baja alegando diversos motivos, mientras que otros, considerados trabajadores esenciales, acumulaban fatiga y estrés financiero. La orden de la Administración Federal de Aviación (FAA) resultó en la cancelación de miles de vuelos diarios; en un solo domingo se cancelaron más de 2,200 vuelos y más de 7,500 sufrieron retrasos.
Las principales aerolíneas, como American, Delta y United, se vieron forzadas a ajustar sus horarios, priorizando los vuelos internacionales.
Duffy alertó que el caos podría intensificarse de cara al feriado de Acción de Gracias, uno de los periodos de mayor afluencia de viajeros del año, y que la recuperación del sistema aéreo tomaría días, incluso después de la reapertura del gobierno.
En resumenEl cierre de gobierno de la administración Trump generó una crisis en la aviación estadounidense, forzando una reducción de vuelos en 40 aeropuertos clave. La escasez de controladores aéreos, que trabajaban sin sueldo, provocó miles de cancelaciones y retrasos, amenazando con un caos mayor durante la temporada de viajes de Acción de Gracias.