Estados Unidos y Bolivia anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas, con el intercambio de embajadores por primera vez en 17 años. El histórico acercamiento se concretó tras la investidura del nuevo presidente boliviano, Rodrigo Paz, marcando un giro en la política exterior de la nación andina. Las relaciones se habían mantenido a nivel de encargados de negocios desde 2008, cuando el entonces presidente Evo Morales expulsó al embajador de EE.UU. y a agencias como la DEA, acusándolos de conspirar contra su gobierno. El anuncio de la normalización fue hecho por el subsecretario de Estado de EE.UU., Cristopher Landau, y el presidente Paz.
Landau calificó como "insólito" y "triste" que ambos países no tuvieran embajadores durante tanto tiempo.
Por su parte, Paz agradeció la presencia de la delegación estadounidense en su investidura y pidió transmitir un "mensaje de cordialidad y fraternidad" al presidente Donald Trump.
El nuevo mandatario boliviano destacó que su intención es "abrir Bolivia al mundo" y superar el "aislamiento" provocado por el "dogmatismo ideológico".
Además, Paz abrió la posibilidad de un retorno de la DEA, afirmando que "todas las instituciones (...) que quieran trabajar con Bolivia para hacer un país más seguro contra los ilícitos, van a estar". Como gesto de buena voluntad, Estados Unidos anunció una donación de 700,000 dólares en medicamentos y pruebas para el VIH a Bolivia.
En resumenTras la investidura del presidente Rodrigo Paz, Bolivia y Estados Unidos acordaron restablecer relaciones diplomáticas plenas, incluyendo el intercambio de embajadores, poniendo fin a una ruptura de 17 años iniciada por Evo Morales. Este movimiento señala un cambio significativo en la política exterior de Bolivia y abre la puerta a una renovada cooperación, especialmente en la lucha contra el narcotráfico.