El presidente Donald Trump ha ordenado al Departamento de Justicia que inicie una investigación sobre las principales empresas empacadoras de carne, acusándolas de provocar la inflación en los precios de la carne de res mediante prácticas ilegales. La medida fue anunciada por el mandatario a través de su red social, Truth Social, días después de que su partido sufriera derrotas en elecciones clave donde el costo de vida fue un tema central. Trump afirmó, sin presentar pruebas concretas, que las empacadoras, en su mayoría de propiedad extranjera, están incurriendo en “colusión ilícita, fijación de precios y manipulación de precios”. En su declaración, el presidente se posicionó como defensor de los ganaderos estadounidenses, quienes, según él, “están siendo culpados por lo que están haciendo los empacadores”.
“Siempre protegeremos a nuestros rancheros estadounidenses”, escribió.
La investigación será liderada por la ministra de Justicia, Abigail Slater, y busca garantizar la transparencia y un mercado justo. Los precios de la carne de res han alcanzado máximos históricos en un momento en que el hato bovino del país registra sus niveles más bajos en 75 años. Aunque no se nombraron empresas específicas en el anuncio, un informe de Reuters señala a Tyson Foods, Cargill, JBS USA y la Compañía Nacional de Empacado de Carne, que en conjunto controlan el 85% de la faena bovina del país.
El Meat Institute, que representa a los procesadores, ha negado las acusaciones.
La medida de Trump reaviva un debate bipartidista sobre la concentración en la industria cárnica y su impacto en los precios al consumidor.
En resumenEn respuesta al aumento de los precios de la carne de res, el presidente Trump ha instruido al Departamento de Justicia para que investigue a las grandes empacadoras por presunta manipulación de precios y colusión. La acción, que apunta a empresas mayoritariamente extranjeras, busca proteger a los ganaderos y consumidores estadounidenses en un contexto de alta inflación.