El presidente Donald Trump ha concedido indultos “totales, completos e incondicionales” a 77 de sus aliados, incluyendo a su exabogado personal Rudy Giuliani y su exjefe de gabinete Mark Meadows, por su participación en los esfuerzos para revertir el resultado de las elecciones presidenciales de 2020. Esta medida es vista como una continuación de sus intentos por reescribir la narrativa de su derrota frente a Joe Biden. La proclamación de indulto, firmada por Trump y difundida por el abogado de indultos del gobierno, Ed Martin, también beneficia a otras figuras clave como los abogados Sidney Powell y John Eastman, quienes promovieron teorías de conspiración y estrategias legales para mantener a Trump en el poder. El documento describe los procesos judiciales contra sus aliados como una “grave injusticia nacional perpetrada contra el pueblo estadounidense” y afirma que los perdones buscan impulsar “el proceso de reconciliación nacional”.
Es importante destacar que los indultos presidenciales solo se aplican a delitos federales, y aunque estas figuras enfrentan cargos a nivel estatal en Georgia, Arizona y otros estados, ninguno había sido acusado formalmente a nivel federal por estos hechos.
La medida no tiene efecto sobre dichos procesos estatales.
El propio Trump, quien fue imputado por su rol en la anulación electoral, vio su caso federal abandonado tras su victoria en 2024 debido a la política del Departamento de Justicia de no procesar a un presidente en funciones. Este acto de clemencia se suma a los indultos previos otorgados a cientos de sus seguidores implicados en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, consolidando su postura de que los esfuerzos por cuestionar la elección fueron legítimos.
En resumenMediante una serie de indultos presidenciales, Donald Trump ha perdonado a Rudy Giuliani, Mark Meadows y otros 75 aliados por sus acciones para anular las elecciones de 2020. Aunque la medida solo cubre delitos federales y no afecta los casos estatales, refuerza la narrativa de Trump sobre un presunto fraude electoral y busca, según la Casa Blanca, promover la reconciliación nacional.