Un grupo bipartidista de congresistas estadounidenses ha presentado una iniciativa de ley para presionar a la administración Trump a que active un panel de arbitraje contra México en el marco del T-MEC. La medida, denominada "Ley de Cumplimiento del Comercio Energético Mexicano", acusa al gobierno mexicano de implementar políticas que favorecen a las empresas estatales Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en detrimento de la competencia y las inversiones estadounidenses. La propuesta, liderada por el republicano Jodey Arrington y el demócrata Henry Cuellar, argumenta que México ha incumplido sus compromisos en los capítulos 2, 14 y 22 del tratado, relativos al acceso a mercados, inversiones y empresas estatales. Según los legisladores, las políticas energéticas iniciadas por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y continuadas por la actual administración han creado un entorno anticompetitivo.
"Mi Ley (...) brinda al presidente Trump el pleno respaldo del Congreso para exigirle cuentas a México", declaró Arrington.
La iniciativa cuenta con el apoyo de importantes organizaciones del sector energético de EE. UU., como la Cámara de Comercio (U.S.
Chamber of Commerce) y el Instituto Estadounidense del Petróleo (API), que denuncian retrasos en permisos, burocracia excesiva y un trato preferencial hacia Pemex y CFE.
Si no se activa el panel de solución de controversias, los congresistas proponen utilizar la revisión del T-MEC en 2026 como un mecanismo para forzar a México a garantizar un acceso no discriminatorio a los inversionistas energéticos. La Secretaría de Energía de México ha negado las acusaciones, afirmando que el país no viola sus obligaciones internacionales y que el propio tratado ya contempla mecanismos para resolver inconformidades.
En resumenLa presión legislativa en Estados Unidos para iniciar un panel de arbitraje contra la política energética de México bajo el T-MEC evidencia una creciente tensión bilateral en un sector estratégico. La iniciativa busca forzar un cambio en las políticas mexicanas que favorecen a Pemex y CFE, utilizando la próxima revisión del tratado como una herramienta de negociación clave.