El presidente Donald Trump promulgó la ley que pone fin al cierre de gobierno de 43 días, el más prolongado en la historia de Estados Unidos. La reapertura, aunque celebrada por los republicanos como una victoria, deja un rastro de pérdidas económicas significativas y profundas divisiones políticas. El cierre, que comenzó el 1 de octubre de 2025, se originó por un punto muerto en el Congreso entre republicanos y demócratas sobre la extensión de los subsidios de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (Obamacare). Los demócratas condicionaban la aprobación del presupuesto a la continuidad de dichas ayudas, mientras que los republicanos se negaban a incluirlas. La parálisis de 43 días superó el récord anterior de 35 días establecido durante el primer mandato de Trump. El punto de inflexión llegó cuando ocho senadores demócratas rompieron filas y votaron con los republicanos para aprobar una medida de financiamiento temporal hasta el 30 de enero de 2026. Posteriormente, la Cámara de Representantes, con una ajustada mayoría republicana, aprobó la legislación con 222 votos a favor y 209 en contra.
Trump calificó el cierre como una "extorsión" demócrata y celebró el acuerdo como una "gran victoria".
El impacto económico fue severo, con estimaciones de la Casa Blanca que cifran las pérdidas en hasta 15 mil millones de dólares semanales y la pérdida de 60 mil empleos no federales. El sector aéreo fue uno de los más afectados, con miles de cancelaciones y retrasos debido a la escasez de controladores aéreos, quienes, junto a otros 1.3 millones de trabajadores federales, dejaron de percibir su sueldo. Además, se interrumpió la entrega de beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), afectando a 42 millones de personas. Aunque el acuerdo reabre el gobierno y garantiza el pago retroactivo a los empleados, la solución es temporal y no resuelve la disputa de fondo sobre los subsidios de salud, lo que augura una nueva confrontación política en enero.
En resumenEl histórico cierre de gobierno de 43 días finalizó con la firma de Trump a una ley de financiamiento temporal, pero no sin antes causar graves daños económicos, afectar a millones de trabajadores y beneficiarios de programas sociales, y evidenciar las profundas divisiones políticas que persisten en Washington.