La reacción de Trump fue calificar el asunto como un “engaño demócrata” y una “farsa política” diseñada para desviar la atención.

En una táctica de contraataque, anunció que pediría al Departamento de Justicia que investigara los vínculos de Epstein con figuras demócratas, incluyendo al expresidente Bill Clinton, al exsecretario del Tesoro Larry Summers y al empresario Reid Hoffman. La presión para la divulgación total de los archivos no solo proviene de la oposición, sino también de figuras de su propio partido como la congresista Marjorie Taylor Greene, cuya insistencia en el tema provocó una ruptura pública con el presidente. Víctimas de Epstein también se han manifestado, pidiendo al Congreso a través de un video y una carta que “saquen los secretos de las sombras” y voten a favor de la ley de transparencia. La Cámara de Representantes tiene previsto votar sobre el proyecto de ley esta semana.