La administración Trump ha intensificado sus operativos migratorios con el despliegue de la Patrulla Fronteriza en Carolina del Norte, en una acción denominada “La telaraña de Charlotte”. Las redadas, que comenzaron en Charlotte y se extendieron a la capital, Raleigh, han resultado en más de 250 detenciones y han provocado un clima de temor en las comunidades latinas, así como protestas y la condena de autoridades locales. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) justifica la operación como un esfuerzo para detener a “criminales extranjeros ilegales”, afirmando que al menos 44 de los arrestados tienen antecedentes penales por delitos como agresión agravada. Sin embargo, esta versión es rebatida por el gobernador del estado, el demócrata Josh Stein, quien asegura que “la vasta mayoría” de los detenidos no tiene historial criminal. Stein ha criticado duramente los operativos, declarando que “no nos están haciendo más seguros; están avivando el miedo y dividiendo a nuestra comunidad”.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que cinco ciudadanos mexicanos se encuentran entre los detenidos y que ya reciben asistencia consular.
Las tácticas empleadas, que según reportes incluyen a agentes enmascarados en vehículos sin identificación, han sido calificadas como perfilamiento racial por activistas y funcionarios.
Este despliegue replica acciones similares en otras ciudades gobernadas por demócratas como Los Ángeles y Chicago, consolidando una estrategia de mano dura en materia migratoria que sigue generando una fuerte resistencia a nivel local.
En resumenLa operación migratoria “La telaraña de Charlotte” en Carolina del Norte ha dejado más de 250 detenidos, generando miedo en comunidades latinas y protestas. Mientras el gobierno de Trump afirma que se enfoca en criminales, autoridades locales como el gobernador Josh Stein sostienen que la mayoría de los arrestados no tienen antecedentes penales y que las tácticas fomentan la división.