El presidente Donald Trump recibió con máximos honores en la Casa Blanca al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman (MBS), en una visita que marca la rehabilitación de la imagen del líder saudí en Washington, siete años después del asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Trump defendió enérgicamente al príncipe, desestimando la conclusión de la CIA de que MBS ordenó el crimen, y calificó el asesinato como algo que “pasa”. Durante el encuentro en el Despacho Oval, Trump elogió el historial “increíble” de MBS en derechos humanos y minimizó la gravedad del asesinato de Khashoggi, a quien describió como “extremadamente controvertido”. Por su parte, el príncipe heredero calificó el hecho como un “gran error” y aseguró que su gobierno ha mejorado sus sistemas para que no vuelva a ocurrir.
La visita se centró en fortalecer la alianza estratégica y económica.
MBS anunció que Arabia Saudita aumentará sus inversiones en Estados Unidos de 600 mil millones a casi un billón de dólares, un gesto celebrado por Trump. Además, el presidente estadounidense autorizó la venta de aviones de combate F-35 a Riad, una decisión que podría alterar el equilibrio militar en Medio Oriente. La reunión, que incluyó una cena de gala con figuras como Cristiano Ronaldo y Elon Musk, consolida la relación bilateral en términos de defensa, energía e inteligencia artificial, dejando en un segundo plano las persistentes críticas por violaciones a los derechos humanos en el reino.
En resumenDonald Trump recibió al príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, con honores de estado, defendiéndolo del asesinato del periodista Jamal Khashoggi al afirmar que “estas cosas pasan”. Durante la visita, se anunciaron inversiones saudíes por casi un billón de dólares en EE. UU. y se autorizó la venta de cazas F-35 a Riad, fortaleciendo la alianza estratégica entre ambos países.