La Casa Blanca ha presentado un borrador de plan de paz para Ucrania, negociado directamente con Moscú, que ha generado alarma entre los aliados europeos y escepticismo en Kiev por exigir significativas concesiones territoriales y militares. A pesar de las controversias, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, ha recibido oficialmente la propuesta y se ha mostrado dispuesto a dialogar sobre ella con Donald Trump. El plan de 28 puntos, elaborado por el enviado especial de EE. UU., Steve Witkoff, y el asesor del Kremlin, Kirill Dmitriev, propone que Ucrania ceda a Rusia el control de toda la región del Donbás, aunque una parte de ella sigue en manos ucranianas. Además, el ejército de Kiev debería reducirse considerablemente (las cifras varían entre 600,000 y 400,000 efectivos) y renunciar a su aspiración de unirse a la OTAN.
A cambio, Washington ofrecería "garantías de seguridad" a Ucrania para prevenir futuras agresiones. La Casa Blanca confirmó que Trump apoya el plan, calificándolo de "bueno tanto para Rusia como para Ucrania".
Sin embargo, líderes europeos han criticado la iniciativa por haber sido desarrollada sin su consulta.
La jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, afirmó que "para que cualquier plan funcione, necesita a los ucranianos y a los europeos a bordo". Zelensky, por su parte, ha mantenido una postura medida; aunque su oficina declaró que están listos para un "trabajo constructivo", la embajadora adjunta de Ucrania ante la ONU, Khrystyna Hayovyshyn, recalcó las "líneas rojas" de su país, afirmando: "Nuestra tierra no está en venta".
En resumenEl plan de paz de Trump para Ucrania, que favorece varias de las demandas de Rusia, ha puesto a Zelensky en una posición diplomática delicada. Aunque abierto al diálogo, Kiev enfrenta la presión de ceder territorio y soberanía, una propuesta que sus aliados europeos y parte de su gobierno consideran inaceptable.