Sin embargo, su posición cambió cuando la aprobación en el Congreso se volvió inevitable, con un apoyo casi unánime en ambas cámaras. Al anunciar la firma en su red Truth Social, el presidente acusó a los demócratas de usar el tema para "desviar la atención" y aseguró que las revelaciones les afectarían más a ellos, mencionando los vínculos de Epstein con figuras como Bill Clinton. La nueva ley permite al Departamento de Justicia retener información que pueda comprometer investigaciones en curso, lo que ha generado escepticismo. Críticos señalan que la orden de Trump a la fiscal general, Pam Bondi, de investigar los nexos de Epstein con sus adversarios políticos podría ser utilizada como pretexto para mantener ocultos ciertos documentos. Las víctimas y legisladores como Marjorie Taylor Greene, quien rompió con Trump por este tema, han expresado que la "verdadera prueba" será si el Departamento de Justicia cumple con la transparencia total o si los archivos permanecen "enredados en investigaciones". La cómplice de Epstein, Ghislaine Maxwell, y el expríncipe Andrew han rechazado testificar ante el Congreso sobre el caso.