Trump incluso amenazó con apoyar a un rival en su contra en las primarias. En su video de renuncia, Greene declaró que "nunca encajé en Washington" y que fue rechazada por la élite política. Defendió su postura sobre el caso Epstein como una cuestión de principios, afirmando: "Defender a las mujeres estadounidenses que fueron violadas cuando tenían 14 años... no debería resultar en que me llamen traidora y me amenace el Presidente de los Estados Unidos, por quien luché". La congresista de Georgia subrayó que la lealtad debe ser recíproca y que los legisladores deben poder votar según su conciencia. Su salida evidencia las crecientes tensiones dentro de la coalición de Trump, particularmente en torno a temas de transparencia y lealtad política, y cómo la disputa por los archivos de Epstein ha "destrozado al movimiento MAGA", según sus propias palabras.