El presidente respondió de manera tajante: "¡Silencio! ¡Silencio, cerdita!".

Este insulto provocó una ola de críticas en el gremio periodístico. Días después, en el Despacho Oval, Trump arremetió contra otra reportera, Mary Bruce de ABC News, por preguntarle sobre sus negocios familiares en Arabia Saudita y nuevamente sobre el caso Epstein. Trump la calificó de "pésima reportera" y "persona terrible", y amenazó con revocar la licencia de transmisión de la cadena ABC. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, justificó las acciones del presidente, argumentando que "es muy franco y honesto con todos" y que su frustración surge cuando los periodistas "mienten sobre él". Leavitt afirmó que esta franqueza es "mucho más respetuoso que lo que vieron en la última Administración" y que los periodistas deberían "apreciar la franqueza y la apertura" de Trump. Estos episodios se enmarcan en un patrón de ataques verbales del presidente, fundamentalmente dirigidos a mujeres periodistas que le formulan preguntas críticas.