Este acercamiento diplomático se materializó en una nueva orden ejecutiva que retira los aranceles punitivos impuestos previamente.

Dichos aranceles, que llegaron a un total del 50%, fueron establecidos como represalia por el juicio contra Bolsonaro.

La eliminación de estas barreras comerciales se produce tras negociaciones directas entre Trump y Lula, quienes, según se informa, encontraron "química" en encuentros recientes en la Asamblea General de la ONU y en Malasia. La medida busca aliviar la presión sobre los precios al consumidor en Estados Unidos, en un momento en que la Casa Blanca ha expresado preocupación por la inflación.

El gobierno brasileño ha calificado el plan como "positivo" y espera continuar negociando nuevas rebajas.