El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), una de las iniciativas emblemáticas de la administración Trump para reducir el gasto público, ha sido disuelto ocho meses antes del final programado de sus operaciones. El proyecto, que en sus inicios fue liderado por el multimillonario Elon Musk, ya no existe como una "entidad centralizada", según confirmó el director de la Oficina de Gestión de Personal (OPM). Creado en enero con la promesa de realizar recortes significativos en el gobierno federal, el DOGE implementó medidas como la reducción de empleados, el cierre de agencias y la cancelación de contratos para hacer la administración "más eficiente". Musk, en su rol de "asesor especial", simbolizó estos recortes, llegando a blandir una motosierra en un evento público.
Sin embargo, su participación generó críticas por posibles conflictos de interés y por el impacto de las reducciones.
Musk finalmente se distanció del gobierno tras una disputa con Trump sobre el plan fiscal.
Scott Kupor, director de la OPM, declaró a Reuters que la mayoría de las funciones del DOGE han sido absorbidas por su oficina. Aunque Kupor aclaró posteriormente en la red social X que "los principios de DOGE siguen vivos", la entidad centralizada ha dejado de operar. La Casa Blanca insiste en que el presidente sigue comprometido con la lucha contra el "despilfarro, el fraude y el abuso", pero la disolución formal del departamento nunca fue anunciada, a pesar de que un decreto establecía su vigencia hasta julio de 2026.
En resumenEl Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), un proyecto clave de la administración Trump liderado inicialmente por Elon Musk para reducir el aparato estatal, ha sido disuelto prematuramente. Aunque sus funciones han sido absorbidas por otras oficinas, su desaparición como entidad centralizada marca el fin de una iniciativa que prometía grandes ahorros pero cuyos resultados nunca fueron verificados de forma independiente.